Los Productos de APHE Presentes en el Comedor de la UNQ

Todas las personas que frecuentan el comedor de la UNQ se cruzaron, degustaron o vieron los productos dulces y salados expuestos allí. Sin embargo, no todos conocen lo que hay detrás de “Sabores Especiales”, uno de los emprendimientos de la Asociación de Padres de Hijos Especiales (APHE).
En diciembre de 2013, integrantes de Vinculación Social tomaron contacto con la institución y conocieron la labor que realizan. A partir de ese momento se empezó a trabajar de conjunto con ellos y el personal del comedor de la Universidad para fomentar la difusión visual de los “productos con valor social” que permitan la integración y pleno desarrollo de la persona con necesidades especiales. 

Compartimos una charla con Nicolás passalacqua, responsable del taller, con el fin de interiorizar más al lector sobre el origen de los talleres protegidos y la forma en la que se producen estos alimentos que consumimos.

¿Qué es APHE, quiénes lo integran?
APHE es un taller protegido de producción donde trabajan en este momento 30 personas con discapacidad acompañados por 6 supervisores. Es un lugar inclusivo de trabajo y consta de tres emprendimientos internos: un taller de panadería llamado “Sabores Especiales”, un taller de serigrafía y un taller de ensamble de juguetes que funciona de manera tercerizada con productos que las empresas nos traen para armar.
Nuestro emprendimiento más antiguo es Sabores Especiales que funciona hace 9 años, desde abril de 2005. Al principio hacíamos solo panadería y hace 4 o 5 años empezamos a ampliar nuestras actividades dadas las necesidades de APHE de generar mayores ingresos y puestos de trabajo.

¿Cómo organizan la producción y la venta?
Tenemos 25 clientes fijos, entre panadería y serigrafía. Así es que hacemos diariamente entregas en varios comercios de la zona de Quilmes y Berazategui y también a escuelas.
Todo lo hacemos muy a pulmón, hay mucha vocación. Los operarios le ponen muchas ganas y garra.
En cuanto al trabajo, implementamos un sistema de fichaje a través de firma, nos organizamos como una empresa social. Tenemos un fin bien claro que es la inclusión al trabajo de personas con discapacidad. En ese marco es que estamos trabajando mucho desde acá.

¿Cómo es la relación con la UNQ?

Este es el segundo año que están los productos en la Universidad. Lo interesante es que la comunidad universitaria sepa de qué se trata, de dónde vienen, quién los hace.
Nuestro objetivo para este año es volver hacer algunas jornadas de elaboración en vivo como ya hicimos el año pasado para que nos vean en acción.
La aceptación de la gente y el personal del comedor es muy buena. Para los chicos, el trabajo con la Universidad es muy gratificante.
Por otro lado, nosotros anteriormente vendíamos dos mil unidades por mes de productos y la Universidad Nacional de Quilmes nos pide en este momento casi tres mil unidades. De esta manera, pudimos incorporar más empleados, más horas de trabajo y optimizar nuestra labor. Es un desafío constante que asumimos. Hoy estamos haciendo cinco mil unidades por mes. Creímos que no íbamos a dar abasto y finalmente llegamos bien. Además, innovamos en los productos ya que antes de venderle a la Universidad no hacíamos brownies ni pastafrolas que son los productos que acá mas salen.
Este año tenemos el orgullo de realizar la merienda de la Escuela Secundaria Técnica de la UNQ donde todos los productos son de APHE y de estar presentes en el Consejo Superior donde también consumen nuestros productos. Les llevamos medialunas y otros pedidos.
Se valora mucho la aceptación, con ningún cliente tenemos tanto vínculo como con la gente del comedor de la UNQ. Partimos de la confianza mutua. Eso me llamó mucho la atención desde el principio.
Todo esto es satisfacción pura para nosotros. Cada vez que venimos se nos da una bienvenida con mucha buena onda desde todo el personal.
La idea es que seamos un proveedor convencional. No hace falta que se resalte que somos un taller de personas con discapacidad, que se hagan diferencias.
La única cuestión que nos gustaría que se modifique es que nosotros venimos desde el estacionamiento caminando con las cosas y el camino está destruido, la idea es que pueda haber un cambio con eso, habría que mejorar el camino y que sea más fácil el acceso para los operarios.


¿Cómo es si alguien quiere acercarse a participar?
La mejor colaboración es comprar nuestros productos. También haciéndose socios del emprendimiento o prestar tareas voluntarias.
Hay sectores de ensamble, de serigrafía donde se necesitan más manos para agilizar el trabajo.
Nosotros recibimos practicantes de la Universidad Nacional de Quilmes y esa es una mano enorme. También es importante que cualquier empresa o emprendimiento quiera incluir a personas con discapacidad para trabajar como pasantías y prácticas.
Hemos tenido el logro de incluir algunas personas en empresas desde APHE.

Tenemos además reuniones pendientes con áreas de la universidad para ver si es posible incluir algunos operarios de APHE a hacer pasantías en la UNQ. 

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